Mediante un sistema de pedales que él mismo inventó, Javier logró encontrar un fiel compañero para sus jornadas de arte en la calle. Este violinista junto a Sherlock, han viajado por el mundo, maravillando a todos los que se detienen a escucharlos.

En esta entrevista pudo contarnos sobre lo que significa para él trabajar en la calle, con la dificultad de obtener permisos municipales en algunas ciudades de Chile. También tuvo palabras para hablar de lo que espera para el arte en el futuro.

Copa Cristal, pasión de multitudes
Philip Southern, su mirada a través del lente

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